Eres un cobarde, te atreves a volver sabiendo el daño que me has hecho. ¿Qué pretendes? ¿Qué buscas? ¿Qué piensas ofrecerme? ¿Te crees que volveré a recogerte entre mis brazos solo porque sabes que aún sigo queriéndote? Esto último quizás sea lo peor: pretendes aprovecharte de mi debilidad y eso no es amor.