Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2020

Una carta dirigida a la razón de mi vida

Para ti, que siempre has estado a mi lado: Te conocí cuando era muy pequeña, aunque al principio me costaba entenderte, pero con el tiempo logré hacerlo. Sin embargo, tienes un número infinito de facetas, a veces te superas con el nivel de tus historias, pero yo siempre he tratado de comprenderte porque me importas demasiado como para dejarte marchar. Con tan solo trece años, supe que quería pasar el resto de mi vida contigo, así que busqué algo que me permitiera estar a tu lado y así fue. Mi adolescencia fue transcurriendo, contigo siempre en mi pensamiento: cada decisión que debía tomar respecto a mis estudios la consultaba siempre contigo porque tú eras y sigues siendo mi guía. Mi salto definitivo llegó cuando entré en el Grado, donde podía pasar todavía más tiempo a tu lado y donde tú pudiste contarme más historias… ¡Qué bonitos años, los mejores de mi vida! Cuatro años después, con veintidós años, contraje por fin matrimonio contigo… ¡Qué felicidad! ¡Ya nada podrá separarnos!...

El amor más allá de la guerra

Esta mañana, una amiga me envió un enlace con una historia contada por Guillem Clua y que, sin duda, me conmovió. Parecía una de esas historias que solo puedes encontrar en los libros, pero era real. Me gustaría poder compartir los pensamientos y sentimientos que me inspira, pero prefiero que sean ustedes mismos los que lo descubran por su cuenta y vivan este pequeño relato con la misma expectación que yo. Por lo tanto, les dejo un pequeño aperitivo y adjunto al final de la entrada el enlace que les permitirá acceder a esta bonita historia. Espero que les guste tanto como a mí. Querido Emil, Tus padres no permiten que nos veamos. Recurro a esta carta para escribir lo que jamás he sido capaz de decirte. Quiero que sepas que te quiero. Sí, Emil, te quiero. Nos habían enseñado que lo nuestro no era amor, pero me he dado cuenta de que lo era. Lo que tú y yo hemos tenido es el amor más verdadero que he sentido jamás. Por eso no quiero perderte sin decírtelo. Te quiero desde el prim...

La relatividad del tiempo

El tiempo. El tiempo que corre y no espera por nosotros. El ser humano siempre luchando contra el tiempo, su mayor enemigo, el que no perdona, la razón por la que siempre nos estamos lamentando... Muchos se preguntan por qué no disponen de más tiempo para saber Dios qué, pero la realidad es que hay momentos en los que no es necesario ni tan siquiera cinco minutos para enamorarte, para tomar la decisión que lo cambiará todo... A veces, vivimos con tanta intensidad, que nos da absolutamente igual que tengamos todo el tiempo del mundo para realizar algo. No obstante, tampoco creo en esos momentos en los que una persona le dice a su pareja: No te preocupes, tenemos toda una vida para seguir conociéndonos . Mentira. ¿Y si mañana decides marcharte a otro lugar y dejar todo atrás? ¿Y si mañana simplemente ya no estás? Entonces, ¿para qué esperar cuándo se trata del momento perfecto para conocerse? En fin, la relatividad del tiempo.