Ir al contenido principal

Una carta dirigida a la razón de mi vida

Para ti, que siempre has estado a mi lado:

Te conocí cuando era muy pequeña, aunque al principio me costaba entenderte, pero con el tiempo logré hacerlo. Sin embargo, tienes un número infinito de facetas, a veces te superas con el nivel de tus historias, pero yo siempre he tratado de comprenderte porque me importas demasiado como para dejarte marchar.

Con tan solo trece años, supe que quería pasar el resto de mi vida contigo, así que busqué algo que me permitiera estar a tu lado y así fue. Mi adolescencia fue transcurriendo, contigo siempre en mi pensamiento: cada decisión que debía tomar respecto a mis estudios la consultaba siempre contigo porque tú eras y sigues siendo mi guía. Mi salto definitivo llegó cuando entré en el Grado, donde podía pasar todavía más tiempo a tu lado y donde tú pudiste contarme más historias… ¡Qué bonitos años, los mejores de mi vida! Cuatro años después, con veintidós años, contraje por fin matrimonio contigo… ¡Qué felicidad! ¡Ya nada podrá separarnos! Ahora que ya estoy casada contigo, quiero pregonar nuestro amor, quiero demostrar al mundo que, algo como tú, solo puede traer paz y felicidad a nuestras vidas…

"¡Libros, libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir "amor, amor", y que debían pedir los pueblos como piden el pan", así lo proclamaba García Lorca, que también decidió vivir por y para la literatura, y es que ¡oh, libro! Qué de alegrías y de conocimientos nos has proporcionado a los seres humanos. Contigo aprendí Historia, Matemáticas, Lengua, Geografía… También me enseñaste a ponerme en el lugar del otro, a comprender situaciones ajenas… Contigo pude viajar a lugares que quizá nunca pueda visitar, a imaginar lo inimaginable… Gracias a ti supe besar antes de besar unos labios reales, a experimentar lo que no había podido experimentar antes…

No te preocupes, amor mío, que procuraré que todos te conozcan, que todos sientan lo que siento yo y lo que sienten otros que están igual de enamorados que yo. ¡Bendita enseñanza! A través de ella perpetuaré tu memoria y lograré que la generación del futuro se sume a mi causa. En estos tiempos que corren, necesitamos más que nunca pensadores, sanadores, críticos, amantes… ¡Seres humanos!

Espero haberte demostrado con esta pequeña carta todo lo que he aprendido de ti hasta ahora y lo especial que eres para mí.

Un abrazo,

Sonrisas que hacen de ti una mirada perfecta

Comentarios

Entradas populares de este blog

Inefable

 Exacto, ni siquiera sé cómo empezar ni por dónde, pero la cuestión es que necesito verbalizar todo lo que siento ahora mismo... Solo sé y no entiendo por qué, que te tengo presente todos los días y que, cuando no te veo, te echo de menos, aunque no lo quiera reconocer abiertamente. Solo sé que me preocupa que decidas alejarte de mí porque yo no quiero hacerlo, yo quiero seguir construyendo algo contigo. Solo sé que me da miedo meter la pata contigo y que ya no quieras dialogar conmigo. Solo sé que me importas demasiado y no comprendo por qué, bueno, sí, supongo que... ¿Te aprecio? ¿Te quiero? Supongo que... ¿Siento algo por ti? ¿El qué? ¿Amor? ¿Qué tipo de amor? La verdad es que la barrera la veo difusa porque no sé de qué manera te aprecio: no sé lo que es el amor de madre o el amor de pareja, por ejemplo, pero me preocupa no confirmar qué tipo de amor siento por ti. Supongo que solo sé que te quiero.