Querido, amigo: Te escribo esta carta para darte las gracias. Gracias por llegar a mi vida y por enseñarme qué es lo que quiero y realmente necesito. Te conocí y con el tiempo nuestra relación fue evolucionando y, claramente, nuestra complicidad también fue creciendo y qué bonito y satisfactorio es comprobar que llega un momento en el que ya no necesitas palabras para comunicarte porque nuestra expresión y nuestros actos lo dicen todo. Yo no era consciente de que te quería hasta que un día sucedió algo y comprendí que mis ojos no te miraban de cualquier modo. Además, durante la siguiente semana, no paré de soñar contigo y con todo lo que me aportabas y descubrí que, de algún modo, en ti encontré y aprendí qué es lo que realmente quiero y deseo en una pareja. No estamos juntos, ni podremos estarlo y ni siquiera sé si tú verdaderamente llegaste a sentir algo más que una amistad, pero siento que si llegaste a mi vida, no fue para un felices para siempre, sino para darme una respuesta a un...