Contraer matrimonio es una de esas cosas con la que muchos sueñan porque es como poner el sello a toda una historia de amor, a toda una historia que ha estado llena de buenos y malos momentos, pero que han conseguido ser superados y por ello merece ser celebrado. Mis obstáculos nunca fueron del todo superados y una sola idea hizo que tomara aquella decisión: la imagen que todos tenían de mí, lo que mi familia y mis amigos querían que fuera de mí. Quería fijar una máscara que nunca se cayera porque desde aquel verano ya no soy la persona que creía ser. Fue un terremoto que sacudió mi vida: efímero e intenso. Sin embargo, el día de mi boda, cuando ya estábamos juntos y ya solo faltaba decir: "Sí quiero", pensé en ti, pensé en que estaba contrayendo tu mano y no la suya, pensé que estaba sellando contigo aquello en lo que nos convertimos, que ya era oficial y que ahora tan solo la muerte podría separarnos y que juntos, todos ...