Ir al contenido principal

El debate del verano

     La decisión de exhumar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos ha generado lo que podría llamarse "el debate del verano" ya que las opiniones que hay el respecto son muy dispares por razones que, según la mayoría de aquellos partidarios de la no exhumación de los restos del dictador, no tienen nada que ver con una inclinación hacia el fascismo.
     En mi opinión, es cierto que probablemente exhumar los restos de Franco no sea ahora mismo el asunto que más urge en estos momentos en España, pero sí es verdad que esos restos jamás merecieron reposar en el Valle de los Caídos puesto que fue un dictador que asesinó a miles de personas y muchas de esas víctimas precisamente descansan también en ese lugar, por lo tanto, es incoherente que asesino y víctimas descansen en el mismo lugar, si hay quienes merecen un monumento como homenaje, esas son las víctimas del fascismo.
     Otro de los argumentos en los que se apoyan los detractores de esta exhumación es que se trata de la historia de nuestro país y que es un medio para obtener no solo un beneficio económico, sino también una manera de dar a conocer nuestra historia; sin embargo, desde mi punto de vista, este argumento es fácilmente refutable puesto que disponemos de recursos suficientes, así como de gente preparada para mostrar a todo aquel que lo desee lo que los españoles tuvieron que vivir durante cuarenta años de dictadura.
     En conclusión, esta medida no ha hecho más que dinamitar una cuestión bastante preocupante en estas fechas y que no es la de si todavía hay fascistas o no en España ya que la respuesta, obviamente, es afirmativa, sino cuántos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Inefable

 Exacto, ni siquiera sé cómo empezar ni por dónde, pero la cuestión es que necesito verbalizar todo lo que siento ahora mismo... Solo sé y no entiendo por qué, que te tengo presente todos los días y que, cuando no te veo, te echo de menos, aunque no lo quiera reconocer abiertamente. Solo sé que me preocupa que decidas alejarte de mí porque yo no quiero hacerlo, yo quiero seguir construyendo algo contigo. Solo sé que me da miedo meter la pata contigo y que ya no quieras dialogar conmigo. Solo sé que me importas demasiado y no comprendo por qué, bueno, sí, supongo que... ¿Te aprecio? ¿Te quiero? Supongo que... ¿Siento algo por ti? ¿El qué? ¿Amor? ¿Qué tipo de amor? La verdad es que la barrera la veo difusa porque no sé de qué manera te aprecio: no sé lo que es el amor de madre o el amor de pareja, por ejemplo, pero me preocupa no confirmar qué tipo de amor siento por ti. Supongo que solo sé que te quiero.

Una carta dirigida a la razón de mi vida

Para ti, que siempre has estado a mi lado: Te conocí cuando era muy pequeña, aunque al principio me costaba entenderte, pero con el tiempo logré hacerlo. Sin embargo, tienes un número infinito de facetas, a veces te superas con el nivel de tus historias, pero yo siempre he tratado de comprenderte porque me importas demasiado como para dejarte marchar. Con tan solo trece años, supe que quería pasar el resto de mi vida contigo, así que busqué algo que me permitiera estar a tu lado y así fue. Mi adolescencia fue transcurriendo, contigo siempre en mi pensamiento: cada decisión que debía tomar respecto a mis estudios la consultaba siempre contigo porque tú eras y sigues siendo mi guía. Mi salto definitivo llegó cuando entré en el Grado, donde podía pasar todavía más tiempo a tu lado y donde tú pudiste contarme más historias… ¡Qué bonitos años, los mejores de mi vida! Cuatro años después, con veintidós años, contraje por fin matrimonio contigo… ¡Qué felicidad! ¡Ya nada podrá separarnos!...