La decisión de exhumar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos ha generado lo que podría llamarse "el debate del verano" ya que las opiniones que hay el respecto son muy dispares por razones que, según la mayoría de aquellos partidarios de la no exhumación de los restos del dictador, no tienen nada que ver con una inclinación hacia el fascismo.
En mi opinión, es cierto que probablemente exhumar los restos de Franco no sea ahora mismo el asunto que más urge en estos momentos en España, pero sí es verdad que esos restos jamás merecieron reposar en el Valle de los Caídos puesto que fue un dictador que asesinó a miles de personas y muchas de esas víctimas precisamente descansan también en ese lugar, por lo tanto, es incoherente que asesino y víctimas descansen en el mismo lugar, si hay quienes merecen un monumento como homenaje, esas son las víctimas del fascismo.
Otro de los argumentos en los que se apoyan los detractores de esta exhumación es que se trata de la historia de nuestro país y que es un medio para obtener no solo un beneficio económico, sino también una manera de dar a conocer nuestra historia; sin embargo, desde mi punto de vista, este argumento es fácilmente refutable puesto que disponemos de recursos suficientes, así como de gente preparada para mostrar a todo aquel que lo desee lo que los españoles tuvieron que vivir durante cuarenta años de dictadura.
En conclusión, esta medida no ha hecho más que dinamitar una cuestión bastante preocupante en estas fechas y que no es la de si todavía hay fascistas o no en España ya que la respuesta, obviamente, es afirmativa, sino cuántos.
En mi opinión, es cierto que probablemente exhumar los restos de Franco no sea ahora mismo el asunto que más urge en estos momentos en España, pero sí es verdad que esos restos jamás merecieron reposar en el Valle de los Caídos puesto que fue un dictador que asesinó a miles de personas y muchas de esas víctimas precisamente descansan también en ese lugar, por lo tanto, es incoherente que asesino y víctimas descansen en el mismo lugar, si hay quienes merecen un monumento como homenaje, esas son las víctimas del fascismo.
Otro de los argumentos en los que se apoyan los detractores de esta exhumación es que se trata de la historia de nuestro país y que es un medio para obtener no solo un beneficio económico, sino también una manera de dar a conocer nuestra historia; sin embargo, desde mi punto de vista, este argumento es fácilmente refutable puesto que disponemos de recursos suficientes, así como de gente preparada para mostrar a todo aquel que lo desee lo que los españoles tuvieron que vivir durante cuarenta años de dictadura.
En conclusión, esta medida no ha hecho más que dinamitar una cuestión bastante preocupante en estas fechas y que no es la de si todavía hay fascistas o no en España ya que la respuesta, obviamente, es afirmativa, sino cuántos.
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