Como si de una obra te tratases, te admiro mientras recuerdas la historia que hemos vivido, como si pasaras diapositiva a diapositiva esas imágenes que se han hecho hueco en tu mente, de las que somos dueños y que solo la enfermedad o la muerte puede arrebatarnos.
Te observo ahora mismo como si el tiempo se hubiera parado, me gusta tanto y me duele tanto ver tu imagen...porque ojalá esa imagen que veo sea siempre la primera que vea en cuanto abra mis ojos cada mañana, porque nunca me cansaría de ver el ángel que reposa dulcemente sobre nuestro lecho.
¿Y si lo hago? ¿Y si yo también me entrego? ¿Y si no renuncio a una vida a su lado? ¿Qué podría esperarme? Felicidad. Sin embargo, la decisión está tomada, pero no temas, amor porque mi mayor condena será seguir amándote en silencio mientras que tú, como ángel que eres, desplegarás tus alas como has hecho y aunque me odies y me quieras el resto de tu vida, vivirás libre siendo tú.
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