Tú,
flor bella que me conquistaste
sin
armas, solo con tu belleza,
cegaste
mis ojos con tu brillo
y
ahora en la oscuridad solo te veo a ti.
Tú,
flor de ojos color esperanza,
que
lleno de alegre juventud
engrandeces
mi deseo de
poder
tenerte entre mis manos.
Tú,
manzana de Tántalo,
mi
amor rechazaste y
mi
alma entristeciste,
mas
nunca dejé de amarte.
Y es
que a ti, mi deseado Endimión,
te
visito todas las noches y
te
contemplo con mi blanca luz
mientras
sueñas con tus esperanzas.
Sísifo,
condenado a
arrastrar
una enorme roca,
Ixión,
condenado a
girar
eternamente.
Y yo,
Selene,
condenada
a vivir sin tu amor,
porque
no hay mayor condena
que
la del amor no correspondido.
Comentarios
Publicar un comentario