A la luz de la luna
te meces como una cuna,
y aunque inofensiva parezcas,
traicionera eres.
Sin piedad castigas a
aquel que la espalda te da,
con tus enormes brazos
lo que te arrebató el hombre
recuperar intentas,
y no te culpo, y te compadezco,
mas grandes muros y rocas
tu paso impiden.
¡Oh, espejo del cielo!
Pero, ¿qué escondes en tus
profundidades?
Déjate ver, déjame conocerte,
y tus secretos guardaré.
¡Oh, espejo del cielo!
Pero, ¿qué hay detrás de tu glú-glú?
Déjate ver, déjame conocerte,
y tus secretos guardaré.
¡Oh, espejo del cielo!
Cuando la muerte a mi puerta llame,
cuando mi cuerpo arda en llamas,
tres deseos te pido:
recógeme en tus brazos,
déjate ver, déjame conocerte
y tus secretos guardaré.
Comentarios
Publicar un comentario