Por cada 8 de marzo, nuestra necesidad de reivindicar nuestros derechos se hace más fuerte, vivimos en una sociedad que en lugar de avanzar, recupera antiguos vicios y nosotras somos testigos y víctimas de este retroceso.
Me entristece ver cada día cómo y sin razón asesinan a mis hermanas de sexo, me entristece que una mujer no pueda formar una familia porque perdería su trabajo, me entristece ver cómo algunos jóvenes continúan viéndonos como juguetes de usar y tirar o cómo, en lugar de homenajear a sus compañeras de clase en un centro educativo con su presencia, aprovechan la convocatoria de una huelga imprescindible para no asistir a clase.
Por otra parte, me enfurece en algunas ocasiones la inconsciencia de algunas de mis hermanas, quienes a veces, sobre todo en la adolescencia, creen que el hecho de tener a un chico que las "quiera" las hará más populares, mayores y, especialmente, completas. Además, me enfurece también observar cómo se atacan las unas a las otras, cuando son más los aspectos que nos unen que los que nos separan.
Por todas estas razones, debemos seguir luchando día a día, porque todas y cada una de nosotras tenemos un papel importante en la sociedad, porque podemos ser independientes, porque queremos que las generaciones del futuro conozcan la igualdad y el respeto que debe haber entre sexos, porque nosotras no somos seres inferiores; es más, formamos parte de la misma especie.
PD.: Sí, la que escribe este blog es una mujer.
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