Todos los años veraneábamos en el mismo lugar: por eso nos conocimos. Todos los años, en el mismo lugar, jugábamos a los mismos juegos, teníamos las mismas charlas: así fue cómo conociste mis virtudes y mis defectos.
Muchos años han pasado desde nuestro último verano, cuando todavía reinaba la paz, cuando no había sufrimiento. Tengo miedo de que ahora nos encontremos en la batalla, porque no sé si priorizarás nuestra amistad o un problema que debieron resolver los políticos sin meter al pobre en medio. Tengo miedo de que hayas olvidado que lo único que poner fin a una guerra sea el amor.
Comentarios
Publicar un comentario