En un balcón se observan unas flores marchitas, unas flores que lloran la pérdida de quienes una vez las cuidaron. También queda una luz encendida. El resto es silencio. Pilar y Jesús fallecieron durante las primeras semanas de la pandemia, seguramente salieron de su casa pensando que regresarían, pero no lo hicieron. Solamente la muerte pudo separarlos. Qué triste historia. Al igual que ellos, muchos otros matrimonios por todo el mundo han tenido ese trágico desenlace. Como su casa, muchos otros hogares han quedado desolados, oscuros, esperando que alguien entre de nuevo en ellos. En muchas de estas casas el tiempo se detuvo en el momento en que fueron abandonadas y la vida, literalmente, se paró.
Fuente: @JoseAntonio_BG
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