Ir al contenido principal

Para el quinto miembro de la familia

Hace justamente una semana, le había dicho a mi madre que me apetecía comer cereales, pero que no lo iba a hacer porque quería guardarlos para el lunes, que tengo más prisa. Ella me dijo que si me apetecía comérmelos en ese momento, que no esperara y que lo hiciera, que no dejara para mañana lo que podía hacer hoy y que disfrutara. Por aquel entonces, ya tú te encontrabas cada vez peor y no sabíamos por qué, hasta que hace dos días te llevamos al veterinario y nos llevamos la peor de las noticias...

Mi querido Luca, hoy nos has tenido que dejar, demasiado pronto, sin duda, aunque quizá, para la enfermedad que tenías, aguantaste durante mucho tiempo. Tenías el corazón muy grande, literalmente, pero también lo tenías grande por tu generosidad, bondad y amor. Siempre te ponías contento cada vez que nos veías y siempre querías jugar pese a que al final tus limitaciones te superaban. Anoche tuve que despedirme de ti porque era el momento para hacerlo de forma tranquila y, en el fondo, creo que me entendiste cuando te dije lo siguiente y, por supuesto, en tiempo presente: "Te quiero mucho, Luca, eres el perrito más bueno del mundo, aparte del más guapo. Gracias por habernos hecho muy felices y por todos los buenos momentos que nos has dado". 

Eras nuestro gordito, pug, bolitrón, bolita peluda... Siempre te teníamos en la boca, en algún momento del día, hablábamos de ti. Todos nuestros familiares, amigos, compañeros e incluso alumnos llegaron a saber de tu existencia y se enamoraron de ti. 

Tu amor era verdadero e incondicional, no eras rencoroso, eras simpático y divertido cuando te enfadabas con tus dientitos y tus intentos por ladrar nos provocaban más bien ternura, por no mencionar que, cuando bostezabas, más bien parecías un gatito. Hasta cuando hacías travesuras, los enfados no nos duraban un suspiro porque era prácticamente imposible. También nos hacía mucha gracia lo mucho que te gustaba ponerte bajo la lluvia y mirar hacia arriba, como preguntándote de dónde caía el agua, y con el chalequito que te compramos, más todavía. También recuerdo los paseos, no dimos muchos, pero parece que a ti tampoco te gustaba mucho caminar, enseguida te tumbabas en medio de la carretera porque no podía ser de otra manera, eras y sigues siendo único. 

Eras pequeñito de tamaño, pero la huella que nos has dejado es infinitamente más grande. Todavía me cuesta creer que ya no estés aquí, todavía sigo mirando hacia las escaleras de arriba porque pienso que estás allí y miro tus fotos como si supiera que en algún momento te pudiéramos hacer otra. Tu marcha me ha enseñado que debemos disfrutar todo lo que podamos de las personas a las que queremos porque, al igual que tú, pueden irse de un día para otro. 

Puede que en algún momento nos acostumbremos a vivir sin ti, pero lo que nunca haremos será olvidare y dejarte de querer, como tú a nosotros. Imagino la muerte como algo oscuro, como el silencio que debe de haber en el universo, pero si por casualidad es cierto eso de que nos volvemos a reunir con nuestros seres queridos, espero que estés allí para achucharte de nuevo.

Te queremos y te querremos siempre, Luca, descansa en paz 💓

Comentarios

Entradas populares de este blog

Inefable

 Exacto, ni siquiera sé cómo empezar ni por dónde, pero la cuestión es que necesito verbalizar todo lo que siento ahora mismo... Solo sé y no entiendo por qué, que te tengo presente todos los días y que, cuando no te veo, te echo de menos, aunque no lo quiera reconocer abiertamente. Solo sé que me preocupa que decidas alejarte de mí porque yo no quiero hacerlo, yo quiero seguir construyendo algo contigo. Solo sé que me da miedo meter la pata contigo y que ya no quieras dialogar conmigo. Solo sé que me importas demasiado y no comprendo por qué, bueno, sí, supongo que... ¿Te aprecio? ¿Te quiero? Supongo que... ¿Siento algo por ti? ¿El qué? ¿Amor? ¿Qué tipo de amor? La verdad es que la barrera la veo difusa porque no sé de qué manera te aprecio: no sé lo que es el amor de madre o el amor de pareja, por ejemplo, pero me preocupa no confirmar qué tipo de amor siento por ti. Supongo que solo sé que te quiero.

Una carta dirigida a la razón de mi vida

Para ti, que siempre has estado a mi lado: Te conocí cuando era muy pequeña, aunque al principio me costaba entenderte, pero con el tiempo logré hacerlo. Sin embargo, tienes un número infinito de facetas, a veces te superas con el nivel de tus historias, pero yo siempre he tratado de comprenderte porque me importas demasiado como para dejarte marchar. Con tan solo trece años, supe que quería pasar el resto de mi vida contigo, así que busqué algo que me permitiera estar a tu lado y así fue. Mi adolescencia fue transcurriendo, contigo siempre en mi pensamiento: cada decisión que debía tomar respecto a mis estudios la consultaba siempre contigo porque tú eras y sigues siendo mi guía. Mi salto definitivo llegó cuando entré en el Grado, donde podía pasar todavía más tiempo a tu lado y donde tú pudiste contarme más historias… ¡Qué bonitos años, los mejores de mi vida! Cuatro años después, con veintidós años, contraje por fin matrimonio contigo… ¡Qué felicidad! ¡Ya nada podrá separarnos!...